Por qué es importante ‘sentir’ que vamos a morir y no sólo ‘saber’ que vamos a morir

LA CONCIENCIA DE LA MUERTE COMO CAMINO HACIA UNA VIDA ESPIRITUAL LLENA DE SIGNIFICADO

En esta pequeña entrevista en un centro comercial, el psiquiatra Claudio Naranjo nos introduce a lo trascendental en lo cotidiano. Naranjo señala claramente que la muerte, pensar sobre la muerte es el principio de una vida reflexiva que accede al significado y posiblemente a la espiritualidad; es de hecho la forma universal, a la que todos tenemos acceso, para acercarnos a la espiritualidad. 

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El primer y más básico acto de conciencia que distingue al ser humano es notar que «vamos a morir y todas las personas que conocemos van a morir». Esto parece muy sencillo pero es sumamente significativo, y si no nos lo parece es porque realmente no lo hemos asimilado. «Lo sabemos sólo intelectualmente, no emocionalmente», dice Naranjo. La clave, entones, yace en sentir la muerte, por más horror y contrasentido que esto nos parezca. 

Explica Naranjo:

Si sintiéramos que nos vamos a morir seríamos mejores personas, no seríamos tan narcisistas, si sintiéramos que nos vamos a morir aprovecharíamos mejor el tiempo… nos dedicaríamos más a buscar aquello que no es mera supervivencia y comodidad o dinero… o estatus…  las cosas más profundas de la vida las buscaríamos más si supiéramos que la vida es un recurso escaso, que lo es.  

El terapeuta y médico chileno dice que  el hecho de no sentir la muerte «es un paradigma de la represión, de la inconciencia» en la que estamos sumidos. «Mientras menos esté una persona en sintonía con sus potencialidades y con su destino, mientras menos esté viviendo para el bien de su alma y de los demás, más traumática la conciencia de la muerte». Cotejemos la meditación sobre la muerte con nuestra vida común y corriente viviendo para entretenernos o pasar el rato indolentemente: «pensar en la muerte nos libera de la fantasía, de las cosas triviales, de los chismes», nos hace trascender el entretenimiento banal, «nos permite llegar a nosotros mismos, atravesar una antesala de horror al vacío».

Naranjo menciona que Gurdjieff, «el Sócrates ruso» (o armenio), decía que «se nos ha implantado un órgano especial para adormecer en nosotros la conciencia de la muerte… de la misma forma que nosotros alimentamos corderos o cerdos para engordarlos y comérnoslos, así la naturaleza también nos engorda». De hecho la conciencia de la muerte  y de este esquema de una vida sin sentido, que es una marcha al matadero sin conciencia de lo que ocurre, constituye un rasgo definitivo de un grado superior de humanidad espiritual. «En las tradiciones espirituales, la conciencia empieza por la conciencia de la muerte o que todo es transitorio, evanescente, impermanente». Así se conecta Gurdjieff con el Buda (quien enseñó anicca, la impermanencia de todas las cosas) y Sócrates, quien dijo que la filosofía es esencialmente un entrenamiento para la muerte, esto es, llevar una vida filosófica para que la muerte sea un acto de conciencia en el que el alma sea capaz de recordar y recobrar su propia naturaleza divina. 

Por último Naranjo habla sobre Heidegger, el filósofo alemán para quien «El ser es ser hacia la muerte», y quien nos enseña que «si queremos despertar y ser auténticos debemos conectarnos con esa realidad». La meditación sobre el ser es una meditación sobre la muerte, la inescapable frontera que da sentido a nuestra vida y hacia la cual debemos dirigir nuestra conciencia, como un río a un mar.

Fuente: pijamasurf.com

​¿Cómo prepararse para la muerte?

terapiadirecta.cat

“Si ustedes estuviesen enfermos con solo unos meses de vida, ¿querrían saberlo?”, fue la pregunta que en medio de un asado nos planteó un amigo doctor y que abrió una gran discusión frente al tema.

Su razón era el que él se había tenido que enfrentar a la no grata tarea de informar a los pacientes la condición en que estaban y sentía algo de incomodidad aun con el tema, después de todo, la muerte es algo de lo que poco hablamos en la sociedad occidental de hoy.

La respuesta de la mayoría fue que nos gustaría que nos informaran, para así poder usar el tiempo en ordenar los asuntos pendientes y aprovechar lo que nos quedara de vida antes de partir, una respuesta que según el resto de los doctores en el grupo era algo bastante común y algo que la mayoría de los enfermos realmente terminaba haciendo.

La muerte es algo que todos, sin excepción en algún momento enfrentaremos.

Es casi seguro que si hiciéramos una encuesta, más del 95 por ciento de las personas dirían que no quieren morir, al menos no ahora, algo a lo que incluso adherirían los más religiosos que creen en una vida eterna. Sin embargo la muerte es algo que todos, sin excepción en algún momento enfrentaremos.

Destino inevitable

Entonces me parece extraño que casi no lo hablemos, y que prácticamente no hagamos nada para prepararnos ante este inevitable destino de nuestra existencia física, porque más allá de nuestra creencia en una vida eterna, reencarnaciones, karma o algún tipo de proceso en el que nuestra esencia siga viva, nuestra existencia como seres humanos nos lleva a aferrarnos incansablemente a la vida.

Buscamos de todas formas evitar a la muerte.

Sin embargo, un artículo sobre un reciente estudio de la Universidad de Missouri en una rama de la psicología que busca conocer cómo reaccionan y se adaptan las personas ante el miedo a la mortalidad, encontró que pensar y tener en el subconsciente la idea de la muerte, es beneficio para el comportamiento social de las personas y saludable en la toma de decisiones para entregar prioridades a nuestros actos día a día, en contraste con lo que los primeros estudios no integrativos decían años atrás.

Así como podríamos decir que como seres humanos estamos programados para aferrarnos a la vida, también lo estamos para ayudarnos, ser sociales y compartir, mal que mal, así es como hemos llegado a vivir en familias y sociedades.

Para mí esto hace mucho sentido, pero la pregunta que me viene a la cabeza entonces es por qué esperar hasta saber que tenemos los días contados. ¿Por qué solo buscar poner en orden nuestras prioridades cuando sabemos el límite de nuestra existencia física y nuestra consciencia actual? ¿Por qué no comenzar a darle prioridad a las cosas que realmente sentimos que son importantes ahora?

Comprendo el miedo a siquiera pensar que podemos dejar este mundo, y todo lo que eso podría conllevar para nuestros seres queridos, pero lo que yo he logrado comprender es que la muerte es un camino propio, único y personal. Un viaje que debemos aprender a enfrentar solos con nuestro interior y nuestras creencias.

Fuente: guioteca.com

Por qué es importante «sentir» que vamos a morir y no sólo «saber» que vamos a morir

La conciencia de la muerte como camino hacia una vida espiritual llena de significado.

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En esta pequeña entrevista en un centro comercial, el psiquiatra Claudio Naranjo nos introduce a lo trascendental en lo cotidiano. Naranjo señala claramente que la muerte, pensar sobre la muerte es el principio de una vida reflexiva que accede al significado y posiblemente a la espiritualidad; es de hecho la forma universal, a la que todos tenemos acceso, para acercarnos a la espiritualidad.

El primer y más básico acto de conciencia que distingue al ser humano es notar que «vamos a morir y todas las personas que conocemos van a morir». Esto parece muy sencillo pero es sumamente significativo, y si no nos lo parece es porque realmente no lo hemos asimilado. «Lo sabemos sólo intelectualmente, no emocionalmente», dice Naranjo. La clave, entones, yace en sentir la muerte, por más horror y contrasentido que esto nos parezca.

Explica Naranjo:

Si sintiéramos que nos vamos a morir seríamos mejores personas, no seríamos tan narcisistas, si sintiéramos que nos vamos a morir aprovecharíamos mejor el tiempo… nos dedicaríamos más a buscar aquello que no es mera supervivencia y comodidad o dinero… o estatus…  las cosas más profundas de la vida las buscaríamos más si supiéramos que la vida es un recurso escaso, que lo es.

El terapeuta y médico chileno dice que  el hecho de no sentir la muerte «es un paradigma de la represión, de la inconciencia» en la que estamos sumidos. «Mientras menos esté una persona en sintonía con sus potencialidades y con su destino, mientras menos esté viviendo para el bien de su alma y de los demás, más traumática la conciencia de la muerte». Cotejemos la meditación sobre la muerte con nuestra vida común y corriente viviendo para entretenernos o pasar el rato indolentemente: «pensar en la muerte nos libera de la fantasía, de las cosas triviales, de los chismes», nos hace trascender el entretenimiento banal, «nos permite llegar a nosotros mismos, atravesar una antesala de horror al vacío».

Naranjo menciona que Gurdjieff, «el Sócrates ruso» (o armenio), decía que «se nos ha implantado un órgano especial para adormecer en nosotros la conciencia de la muerte… de la misma forma que nosotros alimentamos corderos o cerdos para engordarlos y comérnoslos, así la naturaleza también nos engorda». De hecho la conciencia de la muerte  y de este esquema de una vida sin sentido, que es una marcha al matadero sin conciencia de lo que ocurre, constituye un rasgo definitivo de un grado superior de humanidad espiritual. «En las tradiciones espirituales, la conciencia empieza por la conciencia de la muerte o que todo es transitorio, evanescente, impermanente». Así se conecta Gurdjieff con el Buda (quien enseñó anicca, la impermanencia de todas las cosas) y Sócrates, quien dijo que la filosofía es esencialmente un entrenamiento para la muerte, esto es, llevar una vida filosófica para que la muerte sea un acto de conciencia en el que el alma sea capaz de recordar y recobrar su propia naturaleza divina.

Por último Naranjo habla sobre Heidegger, el filósofo alemán para quien «El ser es ser hacia la muerte», y quien nos enseña que «si queremos despertar y ser auténticos debemos conectarnos con esa realidad». La meditación sobre el ser es una meditación sobre la muerte, la inescapable frontera que da sentido a nuestra vida y hacia la cual debemos dirigir nuestra conciencia, como un río a un mar.

Escucha El espíritu original de la filosofía: una meditación sobre la muerte:

https://api.soundcloud.com/tracks/213437559

Fuente: pijamasurf.com

La muerte desde la perspectiva de uno de los grandes alquimistas

Un vistazo a la obra del alquimista Thomas Vaughan y a la visión alquímica de la muerte, o la unión consciente a la luz eterna
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Thomas Vaughan fue uno de los más importantes alquimistas británicos de toda la historia. Hermano gemelo del reconocido poeta místico Henry Vaughan, la obra de Thomas, quien escribió también bajo el nombre de Eugenius Philalethes, es admirada por su claridad y su extenso conocimiento de la filosofía natural de su tiempo. Su trabajo puede considerarse continuación de Tritemo, Paracelso y Agrippa, entre otros alquimistas. En su importante Antroposophia Theomagica, Vaughan da una visión de lo que es la muerte desde la perspectiva alquímica:

La muerte es un ‘receso de la vida hacia el ocultamiento’ –no un aniquilamiento de alguna partícula en específico sino una retirada de las naturalezas ocultas hacia el mismo estado en el que estaban antes de manifestarse. En este receso los diferentes ingredientes del hombre regresan a aquellos diferentes elementos de los cuales provienen antes de acceder a un compuesto. Puesto que pensar que Dios crea la menor cosa ex nihilo en el trabajo de generación es pura fantasía metafísica. Así las partes terrestres –como sabemos por experiencia– regresan a la tierra, las celestiales a un limbo celestial superior, y el espíritu a Dios, quien lo dio. No debe sorprenderles que afirme que el espíritu del Dios viviente está en el hombre, cuando Dios mismo lo reconoce como suyo.

Vaughan luego agrega, escribiendo bajo su pseudónimo de Eugenius Philalethes, «amante de las piedras», que «aquellos que han bebido el agua de los filósofos» no temen a la muerte porque reconocen «que lo que sea que exista en la naturaleza es digno de ser abrazado». El conocimiento de la realidad espiritual los libera del temor que surge sólo de la ignorancia. Esto los coloca en un selecto grupo en el que se encuentran Enoch, Elías, Esdras, Zoroastro, San Pablo y otros que caminan «en la luz supernatural». «Para unirse a nuestra asamblea es necesario que percibas esta Luz», advierte.

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Thomas Vaughan practicaba alquimia con su esposa Rebecca, quien murió de una misteriosa enfermedad antes de que lograra un importante avance en su práctica. Esto es inusual  y, entre otras cosas, es una de las razones por las cuales Peter Levenda considera que existen notables paralelos entre el trabajo alquímico de Vaughan y el tantra. En esto Levenda sigue la insinuación que hace el poeta Kenneth Rexroth en su introducción a las obras de Thomas Vaughan, donde sugiere que Vaughan es uno de los únicos alquimistas que realmente reveló el secreto (el cual tiene que ver con «experimentos del sistema nervioso autónomo»), y en donde se especula que Vaughan y su esposa pudieron haber realizado prácticas sexuales y/o yóguicas, las cuales los acabaron llevando a la muerte.

Vaughan, como los practicantes de los vehículos tántricos budistas y del dzogchén, buscaba hacer un cuerpo de luz, unirse a la divinidad en vida y en conciencia. Y en esto existen diversos paralelos entre las prácticas soteriológicas budistas (en las que el practicante une su mente con la luz) y el llamado cuerpo de la resurrección del cristianismo, paralelos que ha notado el padre Francisco V. Tiso en su libro Rainbow Body and Resurrection. La alquimia existió en Oriente y en Occidente; y, si bien en Oriente existió y existe de alguna manera todavía una alquimia material que prepara medicinas y transforma metales, el tantra es ciertamente una forma de alquimia y de alguna manera la alquimia hermética-cristiana es también una forma de tantra. Vaughan tal vez sea una de las pistas que revelan que los alquimistas de la tradición occidental también trabajaban con la energía luminosa para transformar su mente-cuerpo y unirse con la divinidad de manera consciente.

He escrito sólo lo que la deidad ha verificado ante mis ojos en particular y que puede justificarse ante el mundo en general. He conocido su luz secreta: su lámpara es mi instructor.

(Thomas Vaughan)

Twitter del autor: @alepholo
Fuente: pijamasurf.com

Las personas que se van de nuestra vida físicamente

Las personas que se van de nuestra vida físicamente, nos acompañan de muchas maneras

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Es menester de la humanidad enfrentar y lidiar con las pérdidas, nada es eterno, más que la vida misma en su esencia, por lo tanto nos corresponde ir y venir infinidades de veces, progresar, aprender, amar y estudiar en la vida y en sus maravillas. Lo mismo ocurre con cada ser de este planeta, las personas que amamos se marchan físicamente, dejan de estar, no podemos verlos ni escucharlos…o quizás si…podemos si elevamos nuestros sentidos, llegar a percibir su hermosa compañía.

El fallecimiento del cuerpo humano es idéntico a lo que sucede cuando una mariposa emerge de su capullo. Elisabeth Kübler-Ross

Muchas veces ocurren cosas que jamás logramos entender, o al menos a corto plazo, sucesos que podemos ver como fenoménicos o lo que se llama hoy día paranormal, sin embargo, si abrimos nuestra mente y dejamos nuestros temores y prejuicios a un lado, nos daremos cuenta que nada es anti natural, que existe una conexión eterna con aquellas personas que amamos y que de alguna manera siempre sentimos que nos acompañan, que nos intuyen, que nos inspiran y hasta muchas veces nos influencian de tal manera que es como si recibiéramos el consejo directo, de la misma manera que nos lo darían estando vivos.

Las personas que forman parte de nuestra vida siempre permanecen en ella, porque el espíritu es libre de estar donde ama, más allá de las distancias, de las fronteras o de los pensamientos, siempre vuelve al sitio donde amó y fue amado, no en sufrimiento, no es represión o atadura, sino en lo más sutil y sublime del amor universal y en la plena armonía que une a cada ser humano.

Existe gente esperando por ti que fallecieron antes que tú, quienes te quieren y aprecian bastante. Elisabeth Kübler-Ross

No importa que creencia, credo, religión o práctica compartimos en la vida, todos alguna vez hemos presentido ese más allá que nos embarga, esa sensación de que no todo termina allí y ese sentimiento de acompañamiento, en los peores y mejores momentos de nuestra vida, esa persona llega a nuestra mente, ese recuerdo claro o difuso, esas palabras que nos quedaron grabadas en el alma, esa sensación, ese olor, esas maneras que acompañaban a esa persona. De alguna manera sentimos que está con nosotros y que puede guiarnos…

¿Y por qué no?…sería injusto pensar que una vez que nos marchamos de este plano, abandonamos y dejamos atrás todo aquello que amamos y a quienes nos amaron, por el contrario, el vínculo que se forja en este terrón, se mantiene eternamente, las afinidades, las conexiones, las relaciones virtuosas o no, siempre formarán parte de nuestra alma, cada persona, para bien o para mal, se hace parte de nosotros, de allí la imperiosa necesidad de amar  e ir desplazando cada vez más de nuestra vida, el resentimiento, los odios, los prejuicios y las acciones que afectan a los demás.

La experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento. Es el nacer a una forma diferente de existencia la cual puede ser probada de forma muy simple. Por miles de años te hicieron creer en las cosas del más allá. Pero para mí, ya no se trata de creer sino de saber. Elisabeth Kübler-Ross

Cada pensamiento de nuestra vida tiene una consecuencia, más aún cada acción, lo mismo ocurre con los pensamientos de todos en el mundo, que se van conectando y atrayendo en su misma frecuencia. Lo mismo ocurre con quienes ya no están y atraemos con nuestro pensamiento, con una sonrisa o con una lágrima.

Abre tus percepciones y alerta tus sentidos, deslastrate de los temores y percibe la compañía de los seres que amaste y te amaron y que influencian tu vida día a día, siempre estarán, acompañándote de muchas maneras, de allí, el vínculo eterno del amor verdadero.

El Rincón del Tibet

Fuente: paradigmaterrestre.com

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Taller: Supera el Miedo a la Muerte

Taller: Supera el Miedo a la Muerte

Supera las emociones que limitan tu conexión espiritual

 

Taller sobre "La muerte" en TerapiaDirecta

¿De qué trata este taller?

La muerte es, quizás, el tema que más incomodidad genera en nuestra sociedad. Desde pequeños aprendemos a no hablar de ella, a evitarla, a temerla. Sin embargo, ese silencio colectivo no la aleja de nosotros; al contrario, la convierte en una sombra que acompaña nuestra vida entera, limitando nuestra capacidad de vivirla plenamente y de conectar con nuestra dimensión más profunda y espiritual.

Este taller nace de la convicción de que comprender la muerte —no como un final, sino como una transición— es uno de los actos más liberadores que un ser humano puede hacer. Cuando dejamos de temerla, dejamos de temerle también a la vida. El miedo a morir es, en el fondo, miedo a vivir con toda nuestra presencia y autenticidad.

A lo largo de este encuentro exploraremos juntos qué sucede realmente cuando el alma abandona el cuerpo físico, por qué algunos espíritus permanecen anclados en este plano y cómo podemos ayudarles, y cómo se siente la vibración de las distintas dimensiones de existencia. Todo ello en un espacio seguro, respetuoso y abierto al diálogo.

¿Por qué hablar de la muerte nos hace bien?

Durante siglos, culturas de todo el mundo han tenido rituales, ceremonias y enseñanzas alrededor de la muerte. El Libro Tibetano de los Muertos, las tradiciones mexicanas del Día de los Muertos, los misterios eleusinos de la Grecia antigua… todas estas tradiciones compartían algo en común: trataban la muerte no como el enemigo, sino como una maestra.

La psicología moderna también ha llegado a conclusiones similares. Estudios sobre experiencias cercanas a la muerte y sobre el trabajo con personas en proceso de duelo muestran, de forma consistente, que quienes integran la muerte como parte natural de la existencia viven con mayor paz interior, mayor sentido del propósito y relaciones más auténticas.

Hablar de la muerte, en definitiva, es hablar de lo que somos más allá del cuerpo. Es preguntarnos quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos. Son las preguntas más antiguas de la humanidad, y este taller es una invitación a explorarlas sin miedo, con curiosidad y con el corazón abierto.

¿Qué trabajaremos en el taller?

El taller está estructurado en varios bloques temáticos que se complementan entre sí, combinando la comprensión intelectual con la experiencia directa y sensorial:

1. El viaje del alma tras la muerte del cuerpo

Exploraremos con detalle los diferentes pasos que realiza el alma desde el momento en que abandona el cuerpo físico. ¿Qué siente? ¿Qué percibe? ¿Hacia dónde se dirige? A través de diversas tradiciones espirituales y de testimonios documentados de experiencias cercanas a la muerte, construiremos un mapa comprensible y tranquilizador de este proceso. El objetivo no es imponer una verdad única, sino ampliar nuestra perspectiva y disolver el miedo que genera lo desconocido.

2. Espíritus atrapados: causas y caminos de liberación

Uno de los fenómenos más fascinantes del mundo espiritual es el de los espíritus que, por distintas razones, no logran completar su transición y permanecen vinculados al plano físico. Esto puede deberse a una muerte repentina o traumática, a lazos emocionales muy intensos con personas o lugares, o simplemente a la falta de comprensión sobre lo que están viviendo. En este bloque aprenderemos a identificar estas situaciones y exploraremos herramientas compasivas para acompañar a estos seres en su proceso de liberación y avance hacia planos superiores.

3. Experiencia sensorial de los planos y dimensiones

Este bloque es quizás el más singular del taller: no solo hablaremos sobre los diferentes planos de existencia, sino que tendremos la oportunidad de sentirlos en primera persona. A través de prácticas guiadas de meditación y expansión de conciencia, los participantes podrán percibir de manera directa cómo varía la vibración energética entre los distintos niveles de realidad. Esta experiencia vivencial transforma la comprensión intelectual en conocimiento verdadero, arraigado en la propia experiencia.

4. Comunicación con el más allá

En un espacio de profundo respeto y apertura, dedicaremos un tiempo a escuchar los mensajes que los seres del más allá deseen transmitir. Esta parte del taller no busca espectáculo ni sensacionalismo; al contrario, se desarrolla desde la serenidad y la intención sincera de tender puentes entre dimensiones. Para muchos participantes, este momento representa una experiencia de sanación y reconciliación, especialmente si existe algún duelo no resuelto o una despedida pendiente.

5. Espacio de preguntas y cierre

Reservaremos tiempo al final del taller para que cada participante pueda expresar sus dudas, compartir su experiencia o profundizar en cualquiera de los temas tratados. Este espacio es tan importante como el resto del taller: integrar lo vivido, ponerle palabras y compartirlo en grupo es parte esencial del proceso de transformación.

¿A quién va dirigido?

Este taller está pensado para cualquier persona que sienta curiosidad por estos temas, independientemente de su nivel de experiencia espiritual o sus creencias previas. No se requieren conocimientos específicos. Solo es necesaria una actitud abierta y el deseo genuino de explorar.

Es especialmente recomendable para quienes estén atravesando un proceso de duelo, para quienes sientan que el miedo a la muerte les limita de alguna forma en su vida cotidiana, y para todos aquellos que quieran profundizar en su comprensión del ser humano más allá de lo puramente físico.

¿Qué te llevas al salir?

Al terminar el taller, los participantes habrán adquirido una visión más amplia y tranquilizadora sobre la muerte y los procesos que la rodean. Pero más allá del conocimiento, la experiencia directa que propone este taller tiene el potencial de generar un cambio profundo: una mayor paz interior, una relación más fluida con el duelo y la pérdida, y una conexión más auténtica con la propia dimensión espiritual.

Cuando dejamos de huir de la muerte, algo se libera en nosotros. Una energía que hasta entonces gastábamos en el miedo queda disponible para vivir con más presencia, más amor y más plenitud.

 

«La muerte no es nada. Solo he pasado a la habitación de al lado.»

Henry Scott Holland

 

 

TerapiaDirecta Cornellá
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Los abuelos nunca mueren – se vuelven invisibles

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Los abuelos nunca mueren, se vuelven invisibles y duermen para siempre en lo más hondo de nuestro corazón. Aún hoy, los echamos en falta y daríamos lo que fuera por volver a escuchar sus historias, por sentir sus caricias y esas miradas llenas de infinita ternura.

Sabemos que es ley de vida, mientras los abuelos tienen el privilegio de vernos nacer y crecer, nosotros hemos de ser testigos de cómo envejecen y dicen adiós a este mundo. Su pérdida, es casi siempre la primera despedida a la que hemos tenido que enfrentarnos en nuestra infancia.

Los abuelos que son partícipes en la crianza de sus nietos dejan huellas en su alma, legados que los acompañarán de por vida como semillas de amor imperecedero para esos días en que se vuelvan invisibles.

Hoy en día es muy común ver a los abuelos y a las abuelas involucrados en las tareas de crianza con sus nietos. Son una red apoyo inestimable en las familias actuales. No obstante, su papel no es el mismo que el de un padre o una madre, y eso es algo que los niños intuyen desde bien temprano.

El vínculo de los abuelos y los nietos se crea desde una complicidad mucho más íntima y profunda, por ello, su pérdida puede ser en muchos casos algo muy delicado en la mente de un niño o un adolescente. Te invitamos a reflexionar sobre este tema con nosotros.

abuelo paseando junto a sus nietos con un perro

El adiós a los abuelos: la primera experiencia con la pérdida

Muchas personas tienen el privilegio de tener a su lado a alguno de sus abuelos habiendo llegado a la edad adulta. Otros, en cambio, tuvieron que afrontar su muerte en la primera infancia, en esa edad en que aún no se entiende la pérdida en todo su realismo, y donde los adultos, en ocasiones, la explican mal. Como intentando dulcificar la muerte o hacer como “si no doliera”.

La mayoría de psicopedagogos nos lo dicen bien claro: a un niño se le debe decir siempre la verdad. Es necesario adaptar el mensaje a su edad, de eso no hay duda, pero un error que suelen cometer muchos papás es en evitar, por ejemplo. una última despedida entre el niño y el abuelo en el hospital o en hacer uso de metáforas como “el abuelo está en una estrella o la abuela está durmiendo en el cielo”.

  • A los niños se les debe explicar la muerte de manera sencilla y sin metáforas para que no se hagan ideas equivocadas. Si le decimos que el abuelo se ha ido, lo más probable es que el niño pregunte cuándo va a volver.
  • Si explicamos al pequeño la muerte desde una visión religiosa determinada, es necesario incidir en el hecho de que “no va a regresar”. Un niño pequeño solo puede absorber cantidades limitadas de información; así que las explicaciones deben ser lo más breves pero sencillas posibles.

árbol-con-hada

Es importante tener en cuenta también que la muerte no es un tabú y que las lágrimas de los adultos no tienen por qué quedar ocultas ante la mirada infantil. Todos sufrimos la pérdida de un ser querido y es necesario hablar de ella y desahogarla. Los niños lo harán a su tiempo y en su momento, por ello, hemos de ser adecuados facilitadores de ese proceso.

Los niños nos harán muchas preguntas que necesitan de las mejores y más pacientes respuestas. La pérdida de los abuelos en la infancia o en la adolescencia siempre es complejo, así que es necesario atravesar ese duelo en familia siendo muy intuitivos ante cualquier necesidad de nuestros hijos.

Aunque no estén, siguen muy presentes

Los abuelos, aunque no estén,siguen muy presentes en nuestras vidas, en esos escenarios comunes que compartimos con nuestra familia e incluso en ese legado oral que ofrecemos a las nuevas generaciones. A los nuevos nietos o biznietos que no pudieron conocer al abuelo o a la abuela.

Los abuelos sostuvieron nuestras manos durante un tiempo, mientras nos enseñaban a andar, pero luego, lo que sostuvieron para siempre fueron nuestros corazones, ahí donde dormirán eternamente ofreciéndonos su luz, su recuerdo.

Sus presencias habitan aún en esas fotografías amarillentas que se guardan en marcos y no en la memoria de un móvil. El abuelo está en ese árbol que plantó con sus manos, en ese vestido que nos cosió la abuela y que aún conservamos.

Están en los olores de esos pasteles que habitan en nuestra memoria emocional. Su recuerdo está también en cada uno de los consejos que nos dieron, en las historias que nos contaron, en el modo en que nos hacemos los nudos de los zapatos e incluso en ese hoyuelo en el mentón que hemos heredado de ellos.

el legado de mi abuelo, un vínculo eterno

Los abuelos no mueren, porque se inscriben en nuestras emociones de un modo más delicado y profundo que la simple genética. Nos enseñaron a ir un poco más despacio y a su ritmo, a saborear una tarde en el campo, a descubrir que los buenos libros tienen un olor especial ya que existe un lenguaje que va mucho más allá de las palabras.

Es el lenguaje de un abrazo, de una caricia, de una sonrisa cómplice y de un paseo a media tarde compartiendo silencios mientras vemos el atardecer. Todo ello perdurará para siempre, y es ahí donde acontece la auténtica eternidad de las personas.

En el legado afectuoso de quienes nos aman de verdad y que nos honran al recordarnos cada día.

 

Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com

El duelo que no tiene nombre

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Hay duelos que te marcan y te dejan sin palabras. Hay otras pérdidas para las que realmente no existen palabras. Puedes ser huérfano o viuda, pero cuando se te muere un hijo te das cuenta de que nada de lo que digas podrá reflejar lo que sientes, convirtiéndose en el duelo que no tiene nombre.

Un duelo que te hiere por dentro, porque has perdido una parte de ti, una parte sobre la que construiste tu vida. Y, por tanto, tu vida ha perdido parte de su sentido, ya que sólo hay culpa y reproches, porque tú tenías que haberte ido antes, tenías que haber sido lo suficientemente bueno para que no se cayera.

Aunque estos sentimientos son normales porque sentir el malestar es lo adecuado, lo que te dices y que te hace sentirte culpable, no es más que producto de una serie de autorreproches que te marcan por seguir viviendo cuando se supone que son los hijos los que sobreviven a los padres.

“No te compadezcas de la muerte, Harry. Compadécete de la vida, sobre todo, de los que viven sin amor.”
-J. K. Rowling-

No fue culpa tuya

La voz interna de nuestra conciencia es especialmente intensa en los momentos de duelo. Este Pepito Grillo que generalmente nos ayuda a distinguir lo correcto de lo incorrecto, puede llevarnos en algunos casos al tormento por recordarnos un pasado que pudo haber sido y no fue. Nos lleva a culparnos por un pasado que generalmente estaba fuera de nuestro control.

Mujer triste sintiendo culpa

Nos llena de autorreproches del tipo: “Si hubiera despertado antes”, “Y si estaba enfermo y no lo vi”, “Si hubiera actuado diferente”…. Pero lo cierto es que lo más probable es que nada de lo que pudieras cambiar en el pasado modificaría el resultado. La muerte llega, no solemos saber cuándo y es algo irracional intentar buscar su sentido.

A veces, diferenciar entre la culpa y la responsabilidad es muy difícil. Si se instala en el duelo lo enquista impidiéndote superarlo y avanzar. Así la culpa no responde a la lógica, invalidándote por completo. Porque no entiendes lo ocurrido y no puedes aceptarlo sin sentirte culpable por ello.

Y, aunque la comprensión en el duelo es el primer paso para su aceptación, en ocasiones esta comprensión no tiene que llevar a entender todos los “porqués” de su pérdida, porque en muchas ocasiones no hay un por qué, simplemente ocurre.

“…las personas a las que amamos no se van jamás del todo: basta con que no las olvidemos.”
-J. K. Rowling-

Tratar la culpa en el duelo

La culpa es una de las emociones que más dificultan el proceso de duelo. Pero hay una serie de indicaciones que puedes seguir que te ayudarán a superarlo:

  • Habla sobre el duelo: habla con familiares y amigos de confianza. Que su pérdida no se convierta en un tema tabú. Aceptar lo ocurrido es importante y conocer los diferentes puntos de vista ayuda a superar el sentimiento de culpa.
  • Acepta tus sentimientos: es normal que el duelo lleve aparejado un sinfín de emociones, desde la tristeza al agotamiento. Acéptalas todas, vívelas, pero no te instales en ellas.

ojo llorando

  • No dejes de lado tu vida: cuando estamos en proceso de duelo solemos sentirnos tan mal que, sin darnos cuenta, dejamos de lado nuestras rutinas. Esto favorece a que tengamos más tiempo para buscar razones del porqué de su pérdida. No dejes de cuidarte y de cuidar a los tuyos, que también te necesitan.
  • Rememora la vida del ser amado que has perdido: tu hijo no sólo se define por el momento en el que lo has perdido. Recuerda todo el amor que tuvo contigo y los momentos felices que vivisteis juntos. Es el mejor homenaje que puedes hacerle.
  • Pide ayuda profesional si lo necesitas: aunque pienses que mucha gente ha pasado por la misma situación no todos somos iguales y el pedir ayuda puede ayudarte a superar las emociones que actualmente te superan.
Fuente: https://lamenteesmaravillosa.com/

Hallan pruebas de vida después de la muerte

terapiadirecta.cat

Se puede estar consciente incluso después de la muerte cerebral, algo que antes se creía imposible, según un reciente estudio.

Ha sido el mayor estudio de la experiencia cercana a la muerte jamás realizado. Investigadores de la Universidad de Southampton estudiaron durante 4 años las experiencias de más de 2.000 personas que sufrieron un paro cardiaco en los hospitales el Reino Unido, EE.UU. y Austria.Cerca del 40% de los que sobrevivieron al fallo cardiaco experimentaron una cierta conciencia durante el tiempo que pasó entre su muerte clínica y el reinicio del funcionamiento del corazón.

Así, un hombre de 57 contó a los científicos que al llegar la muerte clínica él estaba fuera del cuerpo y pudo observar cómo los doctores lo reanimaban. Describió con detalle todo lo que había pasado, lo que sería imposible sin verlo.

“Sabemos que el cerebro no puede funcionar cuando el corazón deja de latir”, comenta Sam Parnia, director del estudio publicado en la revista ‘Resuscitation‘. “Pero en este caso la conciencia se mantuvo al menos tres minutos después de que el corazón dejara de latir, aunque el cerebro suele morir a los 20 o 30 segundos”. Aparte de observar lo que pasaba su alrededor, muchas personas mencionaron que vieron una luz brillante o el sol.

Parnia cree que muchas personas pueden haber experimentado algo parecido, pero lo olvidan debido a la medicación o simplemente piensan que se trata de una ilusión. “Muchas personas pensaron que habían tenido una alucinación, pero lo que vieron realmente corresponde a los hechos reales”, dijo Parnia, quien espera que futuros estudios permitan saber más sobre lo que nos pasa después de la muerte.

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Científicos demuestran que hay vida después de la muerte

Científicos demuestran con pruebas contundentes que hay vida después de la muerte

La vida en el más allá, ¿puedes creerlo? Para muchas personas, cuando se habla de este tema, es más bien un tema de risa que cualquier otra cosa.

Mucho se ha hablado sobre el tema, y el mismo pierde prestigio cuando diferentes religiones han dado sus diferentes puntos de vista y han confundido a la gente.

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Sin embargo, la realidad del tema es muy diferente, y a pesar de que existen aún algunos charlatanes que han alejado a las personas de la realidad, siempre estamos a tiempo de ir más allá de los límites de su mente.

Un ex reportero de guerra, acostumbrado a ver situaciones extremas en la que la persona se baten entre la vida y la muerte, decidió llevar a cabo una investigación periodística seria y rigurosa para aprender más acerca de este tema que a día de hoy es tan tabú:

La existencia o no de una vida después de la muerte, y en especial aquellos que dicen ser capaces de vincular el mundo de los espíritus y los vivos, los mediums.

Stéphane Allix es escritor, periodista y director. A los 19 años, se convirtió en un reportero de guerra para unirse a la resistencia afgana en secreto en 1988 para transcribir su lucha.

Después de viajar por el mundo y haber cubierto diferentes guerras, realizado documentales y haber escrito varios libros, su camino lo llevó a interesarse en temas que pocos periodistas han estudiado en profundidad : el surgimiento del movimiento Talibán, la cosecha de amapola y la producción ilegal de opio, o rutas de tráfico de heroína desde la media luna de oro y Europa.

En 2011, mientras él está en Afganistán, su hermano muere de repente. Esto marcó un golpe terrible y un punto de inflexión en la vida del periodista, tanto fue así que detuvo su carrera de periodista, dejó sus investigaciones y toda su carrera para volcarse en el estudio de diversos campos ocultos y de la espiritualidad.

Él está muy interesado en disciplinas como la psiquiatría, la física cuántica, biológica, astrofísica, y también en las experiencias inexplicables y el conocimiento chamánico, en particular, está interesado en la muerte y lo que sucede a continuación, todo esto ocurrió a partir de la muerte imprevista de su hermano.

“Antes, explica en una entrevista , las experiencias cualificadas como ” sobrenaturales “no fueron graves para mí. “Pero fue entonces, poco a poco, fui descubriendo el testimonio inquietante, incluyendo el trabajo de los investigadores en EMI, de las experiencias de la muerte”

EMI incluye una serie de fenómenos experimentados e informados por personas que han estado realmente las puertas de la muerte, después de un coma o la muerte cerebral, por ejemplo, y que ha vivido una vida in extremis.

Entre otras cosas, di con que estas personas han “visto” a personas de sus familias ya fallecidas en lo que ellos califican como una luz fuerte, un túnel, sintiendo una sensación en su cuerpo de ser invadido por una una calma indescriptible… e incluso estando en un estado de completa conciencia , la capacidad de percibir lo que está alrededor, como si estuviesen despiertos, siendo incapaces de interactuar con los demás.

Lo más fascinante es que todas estas personas han reportado ver más o menos lo mismo.

Al entrevistar a diferentes especialistas, Stéphane Allix comienza a darse cuenta de que lo que la ciencia en un principio muestra como una incertidumbre tangible (que  no hay nada después de la muerte), no está basada en realidad en ninguna evidencia contundente, y esto es lo que nos hace pensar que no todo está escrito ni descubierto.

Por otra parte, estos fenómenos conocidos como “extraordinarios” o “sobrenaturales” son estudiados científicamente, y los investigadores de todas las disciplinas (psicología, medicina, neurociencias) se ven metidos de manera muy seria en el tema, para resolver estos misterios.

Una de las preguntas que la mayoría de estos científicos se baraja es la posible disociación entre la conciencia y el cerebro. Si aceptamos que la conciencia se produce por el cerebro, ¿cómo podemos traer de vuelta a las personas que se encontraban en un estado de muerte cerebral (si tenían un cierre total del cerebro)?

Si el cerebro deja de funcionar, la conciencia debe dejar también de funcionar, sin embargo, las personas que reportan experiencias de la muerte que han estado bajo muerte cerebral dicen que estaban y eran conscientes de estos hechos.

Si el cerebro puede ser re-oxigenado con la suficiente rapidez, se puede poner en marcha de nuevo. Pero entonces, ¿dónde está la conciencia durante toda la duración del tiempo en el que se “apaga” el cerebro? ¿es una actividad residual en el cerebro? ¿Podemos suponer la persistencia de la conciencia independiente del cuerpo físico, un “espíritu” o “alma” capaz de sobrevivir a la muerte del cuerpo? Una hipótesis que se toma muy en serio por parte del mundo de la medicina hoy en día.

Stéphane Allix fue a interrogar a los que dicen que están en contacto directo con los espíritus de los muertos, los mediums. ¿Podemos realmente comunicarnos con los muertos? Son las capacidades de estas personas reales, o es una ilusión de la charlatanería? ¿Pueden los mediums la comunicación que ayudará a la humanidad a entender lo que sucede después de la muerte?

De hecho, si Stéphane Allix estaba interesado en tal cosa, era porque había recibido muchos testimonios de personas que afirman que un psíquico les había dicho cosas verdaderamente inquietantes con precisión sobre las personas desaparecidas.

Por supuesto, como él mismo explica, también hay muchos charlatanes que utilizan el sufrimiento del duelo de desesperados para obtener dinero …

Pero él dijo que también hay mediums que tienen un don muy genuino – algunos hacen el mismo ejercicio de la filantropía pura, libres porque no sienten tienen que tomar ventaja financiera de sus capacidades.

La Prueba

Él decidió visitar varios mediums e investigar sus supuestos poderes, y poner a prueba sus habilidades en condiciones muy estrictas. En su libro “La Prueba“, publicada por la editorial Albin Michel, el periodista aporta elementos tangibles que pueden permitirse el lujo de decir que la vida después de la muerte es hoy en día una hipótesis racional.

De hecho, se encontró con que muchos psíquicos son un serios y pueden acompañar a la aflicción a su manera. Algunos psicólogos incluso trabajan con mediums y psíquicos que tienen algún tipo de formación en psicoterapia.

Cuando murió su padre, mientras que él estaba solo, Stéphane Allix decidió ocultar objetos en su ataúd, pero él no le dijo a nadie que lo había hecho, ni siquiera a su esposa.

La famosa “prueba” era la siguiente: que el medium le dijese cuáles eran exactamente estos objetos, por lo que así confirmaría si la comunicación real con una persona después de la muerte es posible. El resultado de la respuesta del medium fue preciso y exacto.

Por supuesto, los escépticos tendrán como hipótesis de que el medium puede obtener esta información del “cliente” a través del mentalismo, la autosugestión, por alguna manipulación técnica y ciertos mecanismos de funcionamiento de la mente humana, son formas de “adivinar” lo que una persona piensa.

Stéphane Allix, por razones de objetividad y rigor científico en la investigación, por supuesto mantiene todo esto en mente y no omite mencionar estos supuestos.

Para estar seguro de que es la mediumnidad y no cualquier ronda de juego de manos psíquica, se repitió el experimento mediante el aislamiento del medium  en una habitación, separado de todo contacto con el exterior, obviamente siempre obtuvo un resultado positivo.

Según él, la experiencia, realizada bajo condiciones rigurosas y de laboratorio es totalmente verificable y puede ser reproducida.

De acuerdo con los hechos descritos por los mediums, no sólo la vida no termina después de la muerte, sino que seguimos evolucionando. Sin el cuerpo que bloquea la estructura que nosotros en el tiempo y en el espacio, nos encontramos en total libertad cuando dejamos el cuerpo y nuestras capacidades psicológicas se amplifican.

En su entrevista, Stephane Allix dice: “Un lama tibetano me dijo: ” Si usted quiere saber lo que la muerte es, mire sus sueños “.

De hecho, desde un punto de vista psicológico, la muerte se parece a un sueño : a veces hermosa, a veces confusa, preocupación incontrolable o sublime, es el fruto de nuestras emociones liberadas de cualquier restricción.

Cuando la persona muere, el fallecido está esperando para ser llevado a lo que él llamó “el mundo invisible”. Incluso los médicos y enfermeras que trabajan en medicina paliativa describen, por ejemplo, a una anciana en perfecta salud mental que dicía: “Ves mi marido sentado en la silla, Él me está esperando.

Ella  es la que sólo ve eso. Es como si, en la proximidad de la muerte, los dos mundos estuviesen más cerca. En la transición, surge una enorme energía.

Christophe Faure, un psiquiatra especializado en duelo, con quien habla al final del libro “La Prueba”, evoca el mismo testimonio reportado por los pacientes, que dice que sus seres queridos fallecidos que recogen a los moribundos son siempre benévolos. ”

Los científicos están muy interesados en algunos fenómenos perturbadores para ellos como éstos.

Entre las investigaciones científicas sobre los mediums, no son los de Julie Beischel, co-fundador y director de investigación del Instituto Windbridge, se graduó de la Universidad de Arizona.

Este último fue capaz de obtener algunos resultados preocupantes: el experimento era estudiar los supuestos psíquicos sobre los fallecidos, que no sabían nada, mientras se controlaba rigurosamente que ninguna información no pudiese ser filtrada y que el medium estaba aislado.

Algunas personas dicen que en estos casos generales de vez en cuando, la información coincide por casualidad, que es más de charlatanería y de jugar en la credulidad de la gente que cualquier otra cosa.

Sin embargo, también descubrieron individuos que dieron increíblemente precisa, demasiada precisión para ser simplemente obra de la imaginación, y no tener ningún error. Por ejemplo, el nombre completo de una persona muerta en la foto, la ropa que se usa en el momento de la muerte, el número de niños que esta persona tenía.

En este caso, no hay muchas opciones para explicar esto: un contacto con el más allá es la hipótesis científica más sólida.

Pero, ¿cómo puede ser eso exactamente? ¿Fueron los mediums los que desarrollaron una especie de hiper – intuición que les permite aprovechar la información de la conciencia de la persona que tienen delante de ellos?

Las huellas de nuestra experiencia sobreviven, invisibles

En esta entrevista , Stéphane Allix dice que según algunas teorías, la física cuántica podría ser capaz de explicar lo que parece inexplicable. De hecho, la física cuántica, supone que el mundo no consiste únicamente en el material particulado, sino también las vibraciones que están más allá del tiempo y el espacio.

Según algunos investigadores, el cerebro puede ser capaz de capturar algunas de estas vibraciones cuánticas en las áreas de comunicación entre neuronas, las sinapsis.

Emmanuel Ransford, un físico cuántico que está interesado en lo que se refiere a menudo como “sobrenatural” en espera de entender este mundo por completo, explica en su libro “Quantum conciencia y más allá” que las “partículas elementales, descritas por la física cuántica, tiene propiedades inesperadas o contrario de lo que se conoce como el sentido común.

En algunos casos, por ejemplo, son medidas por un electrón o un protón alterarando el estado de otra partícula en el otro extremo del universo… Como si se abolieran las distancias. Incomprensible, a menos que se tenga en cuenta una dimensión psíquica invisible.

Este lado invisible se esconde dentro del material y explica algunos fenómenos inusuales. Podría guardar o almacenar información de la naturaleza psíquica.

Estas huellas de la memoria, son reflejos de nuestras experiencias emocionales y conscientes, serían depositadas en una especie de inconsciente colectivo. Sobreviven a nuestra muerte física y puede ser que se pongan en contacto con un medium verdaderamente.

La ciencia algún día explicar estos fenómenos

Todas las teorías científicas están, por supuesto, en la etapa de hipótesis. De hecho, la ciencia está luchando para estudiar un tema tan delicado como el de la vida más allá de la muerte.

Para basarse en la experiencia verificable debe ser que la gente pueda volver a la vida para describir la muerte, y eso es algo que hoy en día es imposible de hacer.

Sin embargo, los mediums podrían ser el camino para la comunidad científica para ver a través de algunos secretos. Lo que es seguro es que estos fenómenos son verificables, tangibles, y que la ciencia podrá explicarlos sin duda un día.

Stéphane Allix:

“Si hablamos de forma más natural, la gente en el dolor no va a ir a ver sectas y charlatanes. Teniendo en cuenta la realidad del prisma mediumnidad, es importante para mí que consideremos esta relación a lo invisible, y sin tratamiento de alucinación”

Más del 50% de las personas que han perdido a seres queridos viven contactos experimentos sutiles con sus muertos, sino por el lado tabú de la cuestión y el miedo a parecer que se está loco, no saben qué hacer.

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